Ese chico tan mono con el que acabas de hacer match en Grindr resulta ser el amigo de tu amiga de la infancia, y la idea de llevarlo a tu piso es de repente aterradora. Tu casa ahora mismo parece el refugio temporal de un adolescente, no el santuario acogedor de un hombre adulto y funcional. Es hora de dejar la mentira de que tu falta de muebles es puro minimalismo y admitir que huyes del compromiso doméstico. En el fondo sientes un fomo terrible al ver a otras parejas gays comprando cojines caros y alfombras a juego en Instagram. Hazte un favor y compra cristalería de verdad para que tu nuevo novio potencial no tenga que beber agua del grifo en un vaso de plástico.
✅ SÍ:comprar copas de vino de verdad, esconder los calcetines sucios
❌ NO:decir que el cuarto vacío es estético, servir agua en una taza