Tu feed de instagram parece el moodboard de un cripto-bro exitoso, aunque tienes veintisiete años y una hipoteca para una caja de cemento ni siquiera es una posibilidad remota. Cada vez que algún ex sube historias con las llaves de su nuevo piso, te invade un fomo pegajoso. Lo compensas grabando tiktoks estéticos sobre mindfulness y comprando matcha carísimo. Los astros sugieren que tu terco esnobismo de signo de tierra te impide darle like a la foto de ese twink lindo sin juzgar su decoración de interiores. Relájate, tu loft alquilado se ve igual de bien en cámara.